PRINCESAS
9, 28 de 2006-01-28 de 2006
Dicen que las princesas no tienen equilibrio,
son tan sensibles que no notan la rotación de la tierra.
Dicen que son tan sensibles que enferman si están lejos de su reino,
que hasta se pueden morir de tristeza.

Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.
son tan sensibles que no notan la rotación de la tierra.
Dicen que son tan sensibles que enferman si están lejos de su reino,
que hasta se pueden morir de tristeza.

Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.